CAPITULO
3. PRODUCCIÓN EXTENSIVA DE TRUCHAS
Cuando el cultivo de las truchas se basa en el suministro de alimento en forma directa, por lo general alimento balanceado, nos referimos al cultivo intensivo de las truchas. En el cultivo extensivo, el crecimiento de las truchas, el engorde, lo sustenta el alimento NATURAL. El cultivo semintensivo es aquel en donde ambas tipos de alimento participan en porcentajes importantes.
El alimento natural es la base de la producción extensiva de truchas, este tipo de alimento puede estar disponible en ambientes naturales (lagos y lagunas), en ambientes artificiales (estanques) y en ríos y arroyos. La cantidad de alimento natural necesaria como para logra una producción rentable de truchas no se obtiene en cualquier tipo de ambiente.
Las lagunas y los estanques tienen la particularidad de producir alimento natural. De hecho, la única diferencia real entre una laguna y un estanque para la producción de peces, desde el punto de vista de la vida de sus aguas, es el origen del ambiente [1].
Una laguna tiene la ventaja de no requerir de inversión inicial para su construcción, como en el caso de un estanque y una desventaja: no poder vaciar el ambiente, con lo cual algunas tareas, como la cosecha, resultan más complejas y menos eficientes.
Muchas de las tareas que el productor deberá realizar para mejorar o mantener su laguna, surgen de las que se realizan en la piscicultura en estanques.
Por otra parte, el estanque puede ser una opción interesante para aquellos productores que, luego de alcanzar una explotación adecuada de su laguna y con canales de mercadeo maduros, vean la necesidad de ampliar su capacidad de producción. Una segunda alternativa, en lugar de incorporar la producción en estanque, es la de evolucionar hacia el cultivo semintensivo, lo cual no es posible en todos los ambientes.
Los tres primeros años en el manejo de un ambiente son los más difíciles. Durante este período el productor incorporará y desechará diversas opciones en cuanto a qué debe hacer con su ambiente, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. Los distintos Capítulos de este trabajo dan los elementos necesarios como para que el productor pueda plantear un Plan de Manejo del ambiente (Capítulo 12) el que, si bien deberá ser reformulado periódicamente, permitirá capitalizar experiencias, minimizar esfuerzos y prevenir errores.
3.1.
Los ambientes según las regiones
Agrupar a las lagunas en regiones es útil para definir características comunes a diversos ambientes y para que el productor identifique algunas de las características propias de su ambiente que deberán ser consideradas desde una óptica un poco más amplia que la propuesta en el Capítulo de Evaluación (Capítulo 2), incorporando aspectos propios del manejo.
Las tres regiones definidas en este Capítulo, no son todas las regiones posibles y una determinada región puede incluir ambientes muy diversos, escapando a la caracterización elaborada.
Lagunas
de cordillera y precordillera
La altitud a partir de la cual encontramos este tipo de cuerpos de agua es variable, desde los 800 metros en adelante. Los ambientes de poca profundidad, máximo 10 metros, son los más cercanos a lo que podemos considerar como una laguna, ya que normalmente son capaces de producir “alimento” en toda su superficie. En los casos de profundidades mayores, por lo general el ambiente se comporta como un lago, generando alimento sólo en su periferia.
En lagunas de cordillera encontramos dos situaciones bastante diferenciadas, con algunos ambientes productivos y otros poco productivos. En el caso de ambientes productivos, los rendimientos pueden estar en los 100 kilogramos/hectárea/año, mientras que en aguas poco productivas, los rendimientos descienden hasta 2 kilogramos/hectárea/año o menos. La única alternativa de uso para estos últimos es como coto de pesca o para mantener reproductores (ver Capítulo 7).
Las lagunas de cordillera y precordillera admiten la producción en forma permanente. Hay también ambientes temporarios que se secan anualmente, o cada cierta cantidad de años, que en algunos casos llegan a ser los más productivos. La vegetación de fondo es abundante en pocos casos, aunque los juncales periféricos pueden estar presentes y ser tupidos. En los ambientes con afluentes y efluentes debe tenerse en cuenta, cuando éstos son caudalosos, la velocidad de renovación del volumen de agua del ambiente, pues si se registra más de una renovación (recambio) por día el ambiente suele no ser adecuado para un manejo extensivo.
La laguna temporal es el ambiente más frecuente en la región, siendo las lagunas permanentes más escasas.
La altas temperaturas, en particular en la Patagonia norte, establecen una restricción para el uso continuado de las lagunas permanentes y deberán ser utilizadas en forma temporal. Sólo si la profundidad y las características del cuerpo mantienen una adecuada temperatura en el agua, este podrá mantener la producción durante el verano y evitar elevadas tasas de mortalidad de la población de peces.
La laguna temporal (Foto Nro. 5), en general, es altamente productiva. Esta productividad permite que las truchas alcancen su talla comercial antes del verano, momento en que se cosechan, para esto la siembra debe realizarse a principios de otoño, cuando la laguna comienza a llenarse.
Las lagunas con agua permanente, pero que por razones de la temperatura no permiten la subsistencia de los peces en el verano, deberán ser manejadas como las lagunas que se secan, sembrando en otoño y cosechando en primavera.
Para la explotación de los ambientes es importante disponer de un diagnóstico inicial acertado, en cuanto a sus posibilidades de uso permanente o temporario lo cual, como se verá, su manejo cambia en forma sustancial. Los ambientes ya poblados con salmónidos ofrecen ciertas garantías iniciales.
En la Patagonia sur, la laguna temporal puede no tener las condiciones de dar a las truchas el crecimiento suficiente como para una talla comercial, mientras que los ambientes permanentes suelen permitir su uso durante todo el año (Foto Nro. 6). Influye también su ubicación este - oeste, en cuanto a que esta dirección determina la temperatura.
Lagunas
de la llanura pampeana
Las lagunas pampásicas se caracterizan [2] por una cuenca playa, en forma de cubeta regular, escasa profundidad (no más de 4 metros), con variaciones de volumen (y superficie) pronunciadas, igual temperatura en toda la masa de agua (estratificación ausente), con salinidades variables entre ambientes e inestables, fondos limosos con poca arcilla y materia orgánica elevada, hidrofitia abundante y en muchos casos, excesivas, temperatura demasiado elevada en el verano (para las truchas) y un gran número de otros peces no compatibles con la producción de truchas.
Básicamente, este tipo de lagunas permiten su uso en forma temporal para el engorde de las truchas desde el otoño (siembra) hasta la primavera (cosecha). Las dificultades para su manejo consisten en erradicar a las otras especies de peces con anterioridad a la suelta de las truchas, mantener controlada a la vegetación y contar con semilla adecuada en cantidad y tamaño.
Estos ambientes pueden sostener una biomasa de entre 500 a 1.000 kilogramos / hectárea por lo cual, de darse un razonable ajuste de tecnología, una hectárea de laguna podría arrojar ingresos brutos de entre 1.000 a 3.000 dólares por año, con densidades de siembra que podrían llegar a superar las 10.000 truchas por hectárea.
El manejo de las lagunas bonaerenses no ofrece alternativas intermedias, o se las explota eficientemente, o no se logran resultados. Aquello de "suelto algunas truchas para ver que pasa" sólo tiene un resultado, no pasa nada. En estos ambientes es necesario invertir en todos los aspectos vinculados a la explotación (tecnología, semilla, post - cosecha, etc.), con lo cual es preferible priorizar el manejo de ambientes reducidos, que permitan concentrar esfuerzos y conseguir un eficiente desempeño de las diversas componentes del manejo (control de otros peces y de la vegetación, cosecha, etc.)
Lamentablemente, a la fecha no existen experiencias confiables referidas al cultivo de truchas en este tipo de lagunas que merezcan ser mencionadas, ni tampoco ningún ambiente en explotación, si bien ya desde el año 1988 venimos insistiendo en su potencialidad [3]. Como un factor potencialmente favorable puede mencionarse el cambio en la actitud que se ha dado en esta región en los productores, que en los últimos años han comenzado a interesarse realmente en producciones no tradicionales, como consecuencia de la caída que ha registrado la rentabilidad de sus unidades productivas.
Es oportuno advertir sobre algunas situaciones que pueden afectar la viabilidad económica de estos ambientes, ver el Capítulo Riesgos, ítem Políticos, funcionarios e investigadores.
Las truchas no son extrañas a esta región, donde han funcionado y funcionan un número reducido de pequeñas pisciculturas intensivas con fines comerciales (privadas) o de pesca deportiva (gubernamentales). En casi todos los casos, se han producido mortalidades importantes en el verano.
3.2.
Objetivos de la producción
Producción
con fines comerciales
La producción extensiva de truchas en lagunas consiste en utilizar y mejorar el alimento natural disponible en ese ambiente para convertirlo en un volumen suficiente de peces por unidad de superficie (kilogramos/hectárea/año) que, de acuerdo a los precios de mercado, permita una rentabilidad acorde a la inversión y a los gastos de explotación.
A diferencia de otras modalidades de piscicultura, más cercanas a otros sectores económicos (la pesca, los alimentos, o la industria a través de técnicas altamente intensivas del cultivo de peces), el cultivo extensivo en lagunas, se acopla a la producción agropecuaria.
La explotación de una laguna incluye aspectos como la propiedad del agua, el derecho de acceso y de circulación y la capacidad de realizar asentamientos en la periferia del ambiente (ver Aspectos legales), todos los cuales son propios de la producción agropecuaria y de la relación del productor con la misma.
Un operador natural de una laguna puede ser un productor agropecuario. Este productor que desea iniciar la explotación de una laguna posiblemente deba realizar una inversión inicial relativamente baja, por no precisar de nuevas construcciones, por contar con movilidad y satisfacer una parte importante de los requerimientos de mano de obra con la fuerza de trabajo disponible.
Un segundo operador capaz de iniciar la explotación de estos ambientes son las cooperativas o comunidades de pescadores de aguas continentales, que ya operan en este tipo de ambientes. En estos casos se hace necesario un cambio en el tipo de actividad del grupo - que muchas veces es difícil -, pasando de una “cultura” extractiva a una productiva. En este caso el mecanismo para acceder al agua se concreta a través del arriendo de la laguna o estableciéndose una sociedad con el productor rural propietario de la misma.
Un tercer grupo de potenciales productores extensivos de truchas lo constituyen las empresas del sector de la piscicultura tradicional y los piscicultores profesionales que, por su capacidad en el manejo de peces, están en condiciones de incursionar con éxito a esta nueva forma de producción. Las consultoras o profesionales del sector agropecuario que por sus funciones tienen vinculación con el productor, deben capacitarse en los aspectos tecnológicos de la producción y del mercadeo para ingresar al negocio.
Las empresas que aspiren a manejar cierto volumen de producción deberán establecer acuerdos con los propietarios de los ambientes, compartiendo beneficios o alquilando los cuerpos de agua.
En el caso de las empresas del párrafo anterior, la rentabilidad será función de la cantidad de hectáreas explotadas que deberán justificar los gastos que demanda la localización de ambientes viables y el costo que implica la administración simultánea de varios de estos.
Producción
con fines recreativos
El cultivo de truchas en lagunas con fines recreativos por parte de particulares, organizaciones civiles o entes gubernamentales, constituye un segundo tipo de producción extensiva, substancialmente diferente al anterior, donde el objetivo de producir volumen y calidad de carne, debe ser reemplazado por la búsqueda de un perfil de calidad diferente (tamaño, agresividad, coloración, hábitos, rusticidad, etc.).
Este manual no se ocupa del uso de lagunas con fines recreativos que no sean comerciales, como ocurre con un coto de pesca privado, que se presenta a continuación.
El coto de pesca con fines comerciales puede ser una opción rentable para algunos ambientes y una opción interesante para lagunas poco productivas.
Un coto de pesca privado se justifica cuando ofrece ventajas comparativas con respecto a la pesca deportiva en aguas públicas y existe un segmento de pescadores deportivos dispuesto a pagar por acceder a tales ventajas. Estas ventajas pueden ser el tamaño de las truchas, la ausencia de vedas, la extracción sin límite, la pesca “asegurada”, o la existencia de truchas en regiones donde no se dan en los ambientes naturales.
La mayor dificultad que puede encontrar un productor agropecuario en el caso de un coto de pesca, es su comercialización, ya que no se vende un producto, los peces, sino un servicio, un paquete recreativo.
El manejo de una laguna a ser utilizada como coto de pesca debe partir de las características de las truchas que considera el cliente pescador como aceptables u óptimas.
[1]
Ringuelet, R.A., Ecología Acuática Continental, EUDEBA, Argentina,
1962.
[2]
Ver Ringuelet, R.A., 1962.
[3]
Chiodo, L., CECyT, 1988.